Panamá consolidó en los últimos años un modelo turístico basado en la conservación ambiental, la regeneración de los ecosistemas y la integración con las comunidades locales, posicionándose como uno de los destinos líderes de América Latina en turismo sostenible, con políticas públicas, áreas protegidas y experiencias que transforman la forma de viajar.

La provincia de Chaco proyecta sobresale por su cultura, arte indígena y ecoturismo que la posicionan como un destino emergente del noroeste grande argentino. Conectividad terrestre mejorada, propuestas únicas como la Bienal de Esculturas y áreas protegidas en expansión la tornan una opción con identidad propia para el viajero consciente.

Europa transita una etapa clave de transformación turística, marcada por la digitalización de fronteras, nuevos permisos de ingreso, debates sobre derechos de los pasajeros y un renovado enfoque en sostenibilidad y equilibrio entre residentes locales y visitantes extranjeros. El viejo continente se amolda a un contexto de alta movilidad y cambios regulatorios que impactaron directamente en la experiencia del viajero.

Los trenes nocturnos europeos volvieron a posicionarse como una alternativa sostenible, confortable y experiencial frente a los vuelos de corta distancia. El turismo ferroviario del viejo continente renovó tanto la forma de viajar como la relación del pasajero con el trayecto.

La ciudad boanerense de Mar del Plata se consolidó este verano como el principal destino del turismo joven en la Costa Atlántica argentina al desplazar a Villa Gesell y posicionar a Playa Grande como nuevo kilómetro cero de la movida nocturna gracias a una oferta concentrada de boliches, bares, terrazas y paradores con after beach y eventos electrónicos.


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