Europa transita una etapa clave de transformación turística, marcada por la digitalización de fronteras, nuevos permisos de ingreso, debates sobre derechos de los pasajeros y un renovado enfoque en sostenibilidad y equilibrio entre residentes locales y visitantes extranjeros. El viejo continente se amolda a un contexto de alta movilidad y cambios regulatorios que impactaron directamente en la experiencia del viajero.

Los trenes nocturnos europeos volvieron a posicionarse como una alternativa sostenible, confortable y experiencial frente a los vuelos de corta distancia. El turismo ferroviario del viejo continente renovó tanto la forma de viajar como la relación del pasajero con el trayecto.

Es uno de los veintisiete estados que integran la Unión Europea. Con una población de doce millones de personas más paisajes, servicios e infraestructura de primer nivel, Bélgica es un destino cuyas principales cinco ciudades acá te recomendamos visitar si viajás al noroeste del viejo continente.

Irlanda se posicionó en los últimos años como uno de los destinos europeos más atractivos para el turismo experiencial gracias al crecimiento sostenido de las visitas a destilerías de whiskey y ginebra. Miles de viajeros de todo el mundo aterrizan en su capital Dublin para degustar, conocer los procesos, rituales e historias que rodean a una de las bebidas alcohólicas más antiguas del viejo continente. 

El célebre balcón del personaje literario Julieta Capuleto en Verona, uno de los íconos románticos más fotografiados del mundo, cobra entrada como forma de restringir el acceso a los visitantes. Desde esta Navidad, quienes deseen ingresar al emblemático escenario inspirado en la obra del escritor inglés William Shakespeare deberán abonar doce euros y cumplir con un tiempo máximo de permanencia de un minuto según reglamentó el municipio de esta ciudad italiana.


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