El principal destino turístico de Oceanía recuperó un segmento de lujo. Por primera vez después de dos años de cierre de fronteras debido a la pandemia de Covid-19, Australia recibió un crucero internacional con la esperanza de retornar a las épocas previas a 2020 cuando arribaban 350 embarcaciones por año con un tráfico de 600.000 pasajeros que aportaban 3.800 millones de dólares en consumo de productos y servicios locales.

La región autorizará a los turistas internacionales a vacacionar en el destino, siempre y cuando cumplan con una serie de medidas sanitarias estrictas como previsión ante el contagio de coronavirus. Entre los requisitos, los viajeros deberán realizar un aislamiento obligatorio de una semana al arribar al territorio.

El país flexibilizó las restricciones para viajes internacionales desde del primero de noviembre. Con esta medida, parte de los ya turistas pueden ingresar al territorio cumpliendo ciertos requisitos y muchas familias comenzaron a reunirse tras haber sido separadas por la pandemia y una de las políticas fronterizas contra el coronavirus más estrictas del mundo.

La ciudad australiana vacunó al 70% de su población y a partir de eso dio por terminado el período de confinamiento tras un total de 263 días, superando a Buenos Aires como la que más tiempo había perdurado en aislamiento.

El gobierno australiano podría eliminar la prohibición de viajes internacionales y el límite de pasajeros. La definición de la medida depende de si para noviembre el país llega a vacunar al 80% de la población adulta con al menos una dosis.


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