Oceanía, un territorio de contrastes donde conviven playas paradisíacas, selvas tropicales, desiertos y ciudades ultramodernas, se consolida como una de las regiones más atractivas para el turismo internacional. Más allá de los clásicos como Sídney, Melbourne o Auckland, nuevos destinos emergen con fuerza y comienzan a captar la atención de viajeros que buscan autenticidad, naturaleza y cultura local.

A lo largo de 3.000 kilómetros de vías, el tren The Ghan atraviesa el corazón de Australia conectando las ciudades de Adelaide y Darwin en un recorrido de cuatro días que se considera uno de los viajes ferroviarios más impresionantes del mundo.

Situada en el noroeste de Australia, Cairns es la puerta de entrada a la impresionante Gran Barrera de Coral, uno de los tesoros naturales más emblemáticos del mundo. Con su clima tropical, hermosas playas y fácil acceso a la biodiversidad marina, Cairns sobresale por tener uno de los ecosistemas más ricos y diversos del planeta.

Australia fortaleció su estrategia turística apostando por destinos emergentes que priorizan la sostenibilidad, el turismo de naturaleza y la conexión cultural. Más allá de sus íconos tradicionales como Sídney, Melbourne o la Gran Barrera de Coral, el país impulsa un modelo de crecimiento que descentraliza el flujo de visitantes y promueve nuevas regiones con alto valor ambiental y social.

Ubicado a ochocientos kilómetros de la ciudad de Adelaida, es uno de los destinos más turísticos de Australia porque Coober Pedy es un pueblo subterráneo que explota su pasado minero para atraer viajeros de todo el mundo gracias a sus centros de entretenimiento; visitas guiadas, una cancha de golf con césped sintético e infraestructura hotelera de primerísimo nivel como su oferta gastronómica.


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