El noroeste argentino (NOA) se perfila como uno de los destinos más prometedores para el turismo de los próximos meses. Con su vasta riqueza natural, cultural e histórica, esta región ofrece un sinfín de posibilidades para quienes buscan experiencias auténticas, paisajes impresionantes y una conexión profunda con las tradiciones locales. Desde Salta hasta Tucumán, pasando por Jujuy y Catamarca, el NOA se destaca por su diversidad y la calidad de su oferta turística, consolidándose como uno de los lugares más codiciados por los viajeros nacionales e internacionales.

El turismo se consolida como uno de los motores más dinámicos de la economía patagónica. Con paisajes de fama mundial, infraestructura en expansión y una marcada identidad regional, la actividad turística ya representa entre el 9% y el 12% del Producto Bruto Interno (PBI) de las provincias del sur argentino, aportando empleo, divisas e inversiones sostenibles. La combinación de naturaleza, conectividad y profesionalización convierte al sector en un eje estratégico para el desarrollo económico y social de la región.

El turismo argentino atraviesa una etapa de transformación donde los destinos emergentes ganan protagonismo frente a los circuitos tradicionales. Durante el año pasado, localidades antes consideradas alternativas se consolidaron como polos de atracción por su identidad, autenticidad y compromiso con la sustentabilidad. Este fenómeno, impulsado por el turismo interno, el auge de las escapadas cortas y la búsqueda de experiencias naturales y culturales, proyecta un crecimiento aún mayor para 2026.

Buenas noticias para la industria nacional de los viajes. El sector turístico argentino se prepara para un 2026 de expansión y consolidación, impulsado por la mejora en la conectividad aérea, la inversión en infraestructura y el fortalecimiento de los destinos emergentes en todo el país.

Este verano proyecta un auge del turismo romántico en Sudamérica con destinos que combinan playas, montañas y gastronomía en propuestas diseñadas para parejas que buscan descanso, bienestar y conexión emocional. La tendencia, potenciada por la temporada alta y la reactivación aérea regional, se centra en experiencias sensoriales al aire libre, alojamientos boutique y circuitos de enoturismo que revalorizan la intimidad y el contacto con la naturaleza.


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