El turismo internacional avanza hacia una transformación para reducir el uso de plásticos de un solo uso en hoteles, aerolíneas, cruceros y destinos turísticos. Esta tendencia, impulsada por organismos internacionales y adoptada por un número creciente de países y empresas, redefine la forma en que se concibe el viaje responsable.
La Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lideran la iniciativa Global Tourism Plastics Initiative, que convoca a gobiernos y empresas a eliminar progresivamente envases, sorbetes, botellas y amenities plásticos. Hasta octubre de 2025, más de quinientas organizaciones turísticas de todo el mundo se han sumado al compromiso, incluyendo cadenas hoteleras, operadores, aerolíneas y destinos insulares.
Uno de los ejemplos más emblemáticos es el de Costa Rica, primer país en América Latina en fijar como meta convertirse en destino 100% libre de plásticos de un solo uso para 2030. En Europa, España, Francia y Grecia avanzan con políticas similares en zonas costeras, mientras que grandes ciudades como Ámsterdam y París ya aplican impuestos o restricciones a productos no biodegradables en el sector turístico.
En América del Sur, Chile, Colombia y Argentina comienzan a adoptar medidas de transición ecológica en la hotelería y los parques nacionales, reemplazando botellas plásticas por dispensadores de vidrio, utensilios compostables y textiles reutilizables. En destinos como Iguazú o Los Glaciares, los operadores trabajan junto a las comunidades locales para implementar sistemas de economía circular que reducen los residuos y fortalecen el turismo sustentable.
De acuerdo con un informe del World Travel & Tourism Council (WTTC), la industria turística genera cada año más de 30 millones de toneladas de plástico, y solo el 10% logra reciclarse. Por ello, las nuevas políticas de sostenibilidad buscan cambiar la cadena de suministro desde el origen, impulsando el ecodiseño y la reutilización como principios rectores.
La transformación también llega al comportamiento del viajero. Cada vez más turistas eligen alojamientos y experiencias con certificación ambiental, y priorizan marcas que comunican acciones concretas de reducción de residuos. Según una encuesta global de Booking.com, el 79% de los viajeros afirma preferir opciones sostenibles, y el 54% estaría dispuesto a pagar un poco más si sabe que el destino opera bajo criterios ecológicos reales.
El turismo libre de plásticos no solo representa una evolución ambiental, sino también un cambio cultural y económico. Reduce costos operativos, mejora la reputación de los destinos y genera empleo verde en nuevas industrias de reciclaje y bioplásticos.
El desafío global es lograr que esta transición sea inclusiva y permanente. Cada botella que no se usa, cada sorbete que se evita y cada envase que se reutiliza, marcan un paso hacia un turismo más limpio, consciente y responsable con el planeta.









