El documento, elaborado junto a la Fundación Starlight, orienta a destinos de todo el mundo en la planificación, gestión y promoción del astroturismo como una actividad de alto valor ambiental, educativo y económico, que pone en el centro la protección del cielo oscuro como recurso natural y cultural.
Argentina cuenta actualmente con seis distinciones Starlight en distintas modalidades, lo que la posiciona como referente regional en la materia. Entre ellas se destacan un sendero certificado en Jujuy, un destino y una reserva en Iberá, y alojamientos especializados en las provincias de San Juan, Córdoba y Chubut, reconocidos por la calidad excepcional de sus cielos nocturnos y sus políticas de conservación.
Estas distinciones reflejan un trabajo sostenido en la protección del ambiente nocturno, con control de la contaminación lumínica, educación ambiental y propuestas turísticas que integran ciencia, naturaleza y experiencia sensorial, fortaleciendo un producto que crece a nivel global y que atrae a viajeros de alto interés cultural.

La experiencia argentina fue especialmente valorada por ONU Turismo por su enfoque innovador, que articula el astroturismo con la paleontología, sumando una narrativa diferencial que conecta el cielo con la historia profunda del planeta. Esta complementariedad permite ampliar la oferta turística y generar experiencias educativas únicas, con fuerte identidad territorial.
La participación de la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación resultó clave en la elaboración de los contenidos de la guía, aportando casos concretos de desarrollo turístico responsable y modelos de gestión replicables en otros destinos del mundo.
En ese marco, el organismo nacional también desarrolló guías específicas para destinos turísticos argentinos, orientadas a facilitar la creación y promoción de productos como el astroturismo, con lineamientos técnicos, criterios de sostenibilidad y herramientas de planificación adaptadas a realidades locales.
La inclusión de Argentina en la Guía de Astroturismo de ONU Turismo robusteció aún más su posicionamiento internacional como país con cielos de calidad, diversidad geográfica y capacidad de innovar en turismo sostenible, consolidando al cielo nocturno como un nuevo activo estratégico para el desarrollo regional y la desestacionalización de la actividad turística.










