Según una encuesta global de la plataforma digital Booking.com, dos tercios de los viajeros planean visitar destinos con cielos oscuros o actividades después del atardecer. “Por la noche, el mundo se transforma. Los sentidos se agudizan y cada lugar adquiere una energía diferente”, sostiene la escritora y exploradora Stephanie Vermillon, autora de 100 Nights of a Lifetime.
Entre sus recomendaciones, estos son cinco destinos imperdibles del planeta para disfrutar el turismo nocturno, con uno de ellos ubicado en América Latina.
1. Islandia: auroras boreales y baños termales bajo las estrellas
Entre septiembre y abril, el cielo islandés se tiñe de verde y violeta gracias a las auroras boreales. Los viajeros pueden admirarlas desde miradores naturales o, mejor aún, desde piscinas geotérmicas con agua a 38°C, donde el vapor contrasta con el hielo y el silencio absoluto amplifica la experiencia.
Con una tasa de homicidios del 0,54 por cada 100.000 habitantes, Islandia encabeza el ranking mundial de las naciones más seguras para hacer turismo según el Índice de Paz Global del Instituto para la Economía y la Paz que consideró, entre otros aspectos, la estabilidad política; estadísticas sobre delitos violentos y mortalidad por crímenes en la vía pública.
2. Escocia: fuego y tradición en el festival Up Helly Aa
Cada enero, las Islas Shetland celebran este festival vikingo con procesiones de antorchas, música y danzas que iluminan la noche invernal. Un barco es quemado en honor a los antiguos guerreros del norte, creando una postal única de fuego y cultura.

3. Chile: observación astronómica en el desierto de Atacama
El único destino latinoamericano en esta lista es el desierto de Atacama, en el norte de Chile. Con más de 300 noches despejadas al año, ofrece los cielos más transparentes del planeta, ideales para la observación de estrellas. Los visitantes pueden participar en tours astronómicos, talleres de astrofotografía y sesiones de arqueoastronomía que combinan ciencia y cosmovisión andina.
4. Zambia: safaris nocturnos entre rugidos y estrellas
En los parques nacionales South Luangwa y Kafue, los safaris nocturnos permiten ver a los grandes felinos en plena acción, escuchar los sonidos de la sabana y descubrir especies que solo se dejan ver después del anochecer. Es una de las formas más intensas de sentir la naturaleza africana.
Además, Zambia se transformó en un paraíso para observadores de aves, con más de setecientas especies registradas que la convirtió en un destino preferido por viajeros que buscan experiencias sostenibles, inmersivas y alejadas de las rutas turísticas convencionales.
5. Taiwán: mercados nocturnos de sabores infinitos
En ciudades como Taipéi, los mercados nocturnos son un ritual de comunidad y sabor. Platos como la tortilla de ostras o el bollo de pimienta negra se preparan frente a los visitantes, mientras templos cercanos marcan el ritmo de la vida local.
Desde el silencio del desierto chileno hasta el bullicio de un mercado asiático, el turismo nocturno redefine la forma de viajar. No se trata solo de mirar el cielo, sino de descubrir que la noche también es un destino.










