El Sahara argentino deslumbra con las dunas más altas del continente
Martes, 27 Enero 2026 05:36

El Sahara argentino deslumbra con las dunas más altas del continente Foto: TN

En el corazón del noroeste argentino, Catamarca sorprende con un paisaje que parece sacado de otro continente. En plena región de Tatón y Medanitos, cerca de la localidad de Fiambalá, se alzan las dunas más altas de Sudamérica, un inmenso mar de arena dorada conocido popularmente como el “Sahara argentino”, que se convirtió en uno de los grandes atractivos para los amantes del turismo aventura y la naturaleza extrema.

Este escenario natural, rodeado por la Cordillera de los Andes y el contraste del cielo diáfano del altiplano, ofrece una postal que remite a los desiertos africanos, pero con identidad catamarqueña. Las Dunas de Fiambalá, con alturas que superan los 1.200 metros, son un verdadero desafío para quienes practican sandboard, trekking o travesías en 4x4.

El lugar forma parte del Circuito del Oeste Catamarqueño, una ruta turística que combina aventura, cultura ancestral y bienestar. Desde el oasis de Fiambalá —famoso por sus termas naturales— hasta los pasos cordilleranos hacia Chile, la experiencia propone un viaje que une paisajes desérticos, pueblos puneños y valles fértiles, en una de las geografías más impactantes del país.

El auge del turismo activo y sustentable impulsó a Catamarca como uno de los destinos emergentes más valorados del norte argentino. Las agencias locales ofrecen excursiones guiadas para ascender las dunas al amanecer o al atardecer, cuando los tonos del paisaje cambian del dorado al violeta y el viento modela nuevas formas cada día.

Además del sandboard, se organizan experiencias fotográficas, vuelos en parapente y recorridos en bicicleta por los médanos más accesibles. La zona también atrae a viajeros que buscan silencio, desconexión y contacto con la naturaleza, en un entorno sin contaminación visual ni sonora.

Dunas de Tatón - Alta Catamarca

El punto de partida hacia las dunas es Fiambalá, un pueblo rodeado de viñedos de altura y conocido por sus termas naturales, que alcanzan temperaturas de hasta 50 °C y se ubican en medio de un cañadón rocoso. Esta combinación de desierto y agua termal convierte a la región en un refugio ideal para el descanso después de la aventura.

La comunidad local conserva tradiciones diaguitas y atacameñas, presentes en su gastronomía, su artesanía y su hospitalidad. Quienes visitan la zona suelen recorrer además el Museo del Hombre, dedicado a la cultura precolombina, y los antiguos pueblos mineros que narran la historia del oeste catamarqueño.

Las Dunas de Tatón y Fiambalá fueron declaradas de interés turístico y ambiental por la provincia, con el fin de preservar su frágil ecosistema y promover un modelo de turismo sustentable. En los últimos años, Catamarca desarrolló infraestructura básica para visitantes, mejoró los accesos y capacitó a guías locales especializados en turismo aventura y naturaleza.

Así, el “Sahara argentino” no solo deslumbra por su belleza, sino que también se consolida como un símbolo del turismo responsable y de experiencias auténticas. Entre montañas, silencio y arena infinita, Catamarca demuestra que no hace falta cruzar océanos para vivir una aventura digna de los grandes desiertos del mundo.

Dunas de Saujil y Tatón: joyas del desierto catamarqueño en la Argentina |  TN