Durante el Brazilian iGaming Summit (BiS) Brasília, referentes del sector hotelero y del juego coincidieron en que el Proyecto de Ley 2.234/2022, que propone la legalización de casinos y bingos en Brasil, podría marcar el inicio de un nuevo ciclo de expansión económica y turística para el país.
El texto, actualmente en tratamiento en el Senado, contempla la creación de 61 casinos, de los cuales 27 estarían ubicados en destinos turísticos y 34 integrados a resorts, bajo un sistema de control financiero y operativo supervisado por el Estado. La iniciativa busca atraer inversión extranjera, generar empleo formal y fortalecer la competitividad del turismo brasileño.
Henrique Severien, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Hoteles del Distrito Federal (ABIH-DF), sostuvo que la medida permitiría “potenciar el turismo nacional y reducir la informalidad”, aportando además mayor trazabilidad y transparencia a una actividad que ya existe en la práctica, aunque sin marco regulatorio.
Uno de los casos citados como ejemplo fue Olímpia, municipio que anticipó la legislación nacional aprobando normas locales para habilitar casinos dentro de complejos turísticos. Según su exalcalde y actual diputado federal, Geninho Zuliani, la ciudad cuenta con 35.000 plazas hoteleras y recibe más de cinco millones de visitantes al año, cifras que podrían duplicarse una vez reglamentada la actividad.
Desde el ámbito privado, Roberto Quattrini, director general de Novomatic, afirmó que la regulación “no promueve el vicio, sino la formalización de una industria con alto impacto positivo en el turismo y el empleo”.

Además, el ejecutivo brasilero también subrayó que el proyecto gubernamental “destrabaría el potencial del turismo brasileño” siempre que el marco legal garantice seguridad jurídica y estabilidad normativa.
En la misma línea, Magnho José, presidente del Instituto Brasileño de Juego Legal (IJL), destacó que la aprobación del PL 2.234 representaría una reforma estructural. Parte de la recaudación se destinaría a Embratur, el organismo encargado de la promoción internacional del turismo brasileño, fortaleciendo la marca país y posicionando a Brasil como nuevo destino global de entretenimiento y hospitalidad.
Los especialistas coincidieron en que el proyecto podría convertirse en un motor de desarrollo para el turismo y la inversión extranjera directa, consolidando un marco regulatorio previsible y competitivo. Si avanza en el Senado, Brasil se uniría a las principales economías del mundo que integran el juego y el ocio como parte estratégica de su política turística.
El nuevo Plan Nacional de Turismo fija la meta de alcanzar los 8.100 millones de dólares en materia de ingresos a través de los visitantes que ingresen desde el exterior a lo largo de 2027.
Brasil también lanzó una guía para captar inversores del exterior que deseen invertir en las diferentes ramas de su industria del turismo detallando las oportunidades, requisitos e información necesaria.










