El programa se denomina BerlinPay y permitió acceder a entradas gratuitas, descuentos gastronómicos y experiencias culturales a quienes participen, como parte de una estrategia para promover un turismo más responsable. El funcionamiento es simple. Los usuarios se registran en la plataforma visitBerlin y eligen entre unas 5.000 actividades disponibles, con la participación de alrededor de cuarenta empresas, museos y operadores turísticos de Alemania.
El eje está puesto en el turismo sostenible. La primera edición se centró en el río Spree, uno de los espacios más concurridos durante el verano, donde se precisa reducir el impacto ambiental del flujo turístico. La medida responde a un problema concreto. El costo de limpieza por residuos ilegales alcanzó los 13,1 millones de euros en el último año, reflejando un aumento significativo respecto al período anterior.
Las sanciones también se endurecieron. Arrojar una colilla puede implicar multas de hasta 250 euros y los vertidos ilegales alcanzan cifras mucho más elevadas, en un intento por desalentar conductas contaminantes. El modelo genera opiniones divididas. Mientras algunos valoran el incentivo como herramienta educativa, otros cuestionan que se premie lo que debería ser una conducta básica, instalando el debate sobre el rol del turista en el cuidado urbano.
La iniciativa se inspira en experiencias previas. Ciudades como Copenhague ya aplicaron modelos similares, combinando beneficios con acciones sostenibles para mejorar la convivencia en destinos turísticos. En este contexto, Berlín busca marcar tendencia. El programa posiciona a la ciudad como laboratorio de nuevas políticas de turismo responsable, en un escenario donde sostenibilidad y experiencia del visitante deben avanzar en equilibrio.










