La ciudad logró visibilidad en uno de los principales espacios del sector. Representantes de Envitur Viedma y la Agencia de Turismo Rionegrina participaron del encuentro, que reunió a destinos y compradores especializados con el objetivo de generar nuevas oportunidades comerciales. La conectividad aérea se consolidó como un diferencial competitivo. La mejora en las rutas permitió facilitar viajes cortos, habilitando la llegada de asistentes por uno o dos días, algo que anteriormente limitaba el crecimiento del segmento.
El foco estratégico se mantuvo en eventos de escala media. La ciudad apuntó a captar congresos de treinta a cien asistentes, un volumen acorde a su infraestructura y con capacidad de generar impacto económico sostenido. La temporada baja fue el eje de la propuesta. El objetivo estuvo puesto en sostener la actividad turística en meses de menor demanda, impulsando el consumo en alojamiento, gastronomía y servicios locales.
La promoción combinó acciones presenciales y digitales. Además de la participación en el Meet Up, se reforzaron campañas en medios tradicionales y estrategias con influencers para ampliar el alcance del destino. El contexto climático condicionó parcialmente la actividad. Durante el invierno algunas propuestas se mantuvieron en pausa, aunque se registró una reactivación progresiva a partir de septiembre.
La estrategia dejó bases para el crecimiento futuro. El turismo de reuniones se consolidó como una herramienta clave para diversificar la oferta y avanzar hacia un flujo turístico más equilibrado a lo largo de todo el año.







