Este flujo turístico fue impulsado por las ventajas económicas del turismo de compras, particularmente para quienes residen en la provincia de Mendoza y aquellos viajeros procedentes de la ciudad de Buenos Aires que integran sectores de una mayor capacidad adquisitiva.
A pesar de estar lejos de los 3,3 millones de argentinos que cruzaron la cordillera en 2017, Chile implementó estrategias clave como la Ley de Fomento al Turismo que contempla la devolución del IVA a turistas extranjeros.
Si bien se retrasó su implementación definitiva, el objetivo de esta normativa consiste en extender la estadía de los visitantes y diversificar su impacto económico más allá del sector minorista.
En el verano de 2025, se estimó que más de 250.000 argentinos cruzaron por tierra hacia las playas chilenas, alcanzando un pico de concurrencia en enero. El especialista Pablo Retamal subrayó la importancia de visibilizar los atractivos locales para maximizar el impacto en las economías regionales, destacando que el perfil del turista argentino se amplió hacia nuevos destinos como Valparaíso y la Región Metropolitana.
Chile demostró su capacidad para adaptarse y aprovechar el contexto económico regional, consolidándose como un destino atractivo tanto para compras como para experiencias turísticas más completas.
Según datos oficiales del Servicio Nacional de Turismo de Chile (Sernatur), cuatro de cada diez visitantes extranjeros en el país trasandino son argentinos. Esta dato exhibe un crecimiento del 60% respecto al mismo periodo de 2023.
En octubre, la cifra de turistas argentinos alcanzó los 195.041 visitantes que representó un aumento del 108,8 % comparado con octubre de 2023. Atraídos por la favorable brecha cambiaria entre la moneda de ambos países, los argentinos aprovechan la oportunidad para adquirir productos electrónicos, ropa y artículos para el hogar a precios significativamente más bajos que en su ciudad de origen.