El diseño del Starship incluye capacidad para 1.000 pasajeros eliminando la necesidad de áreas tradicionales como baños o zonas de comida. Musk comparó la experiencia con un viaje en la montaña rusa Space Mountain de Disney con los pasajeros cuyos cinturones de seguridad deberán estar abrochados durante todo el vuelo.
Los ingenieros a cargo de este proyecto estimaron que los vuelos durarían entre quince y veinte minutos optimizando el tiempo de traslado entre ciudades.
Aunque aún se encuentra en la fase de conceptualización, Musk aseguró que esta tecnología resultará viable. Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos importantes como los costos , la logística y las regulaciones internacionales que serán factores clave.
Por ejemplo, la Administración Federal de Aviación (FAA) deberá aprobar los vuelos intercontinentales de cohetes. En este sentido, Musk expresó optimismo sobre avanzar más rápido bajo la reciente administración de Donald Trump, quien históricamente impulsó la desregulación en el sector tecnológico.
Desde 2019, Musk destacó el potencial del Starship como un "misil balístico intercontinental reutilizable" aunque la idea sigue siendo más un sueño que una realidad inmediata.
Si SpaceX sortea los obstáculos técnicos y regulatorios, este avance cambiaría la forma en que las personas viajan entre continentes, acercando a las ciudades del mundo como nunca antes.
A fines de febrero pasado, la compañía británica Virgin Galactic vendía pasajes por 450.000 dólares para un tour por la estratósfera, luego su rival completó su quinta misión tripulada.
Propiedad del magnate fundador de Amazon.com, Jeff Bezos, la empresa estadounidense Blue Origin lanzó su nave New Shepard concretando otro viaje de turismo espacial al transportar a una mujer y cinco hombres hasta el espacio.