Después del auge postpandemia, los all inclusive viven una segunda ola de crecimiento. Según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), el 38% de los viajeros que planifican vacaciones largas eligen esta modalidad debido a la previsibilidad de los costos y la comodidad logística.
En destinos argentinos como Iguazú, Calafate y el norte patagónico, la ocupación en complejos de régimen completo creció un 22% durante el año pasada gracias al turismo interno y la llegada de visitantes regionales.
La nueva generación de resorts busca romper con el estereotipo del “todo incluido” tradicional. Los viajeros actuales valoran tanto la libertad de elección como el confort. Por eso, los complejos comenzaron a ofrecer menús con ingredientes locales, clases de cocina, catas de vino y actividades de bienestar —como yoga, spa o senderismo guiado— dentro del mismo paquete. El objetivo ya no es solo comer y descansar, sino vivir experiencias auténticas que conecten con el entorno.
En destinos costeros como Mar de las Pampas, Villa Gesell o Puerto Madryn, algunos hoteles adoptaron un formato híbrido que combina servicios all inclusive con la flexibilidad de elegir excursiones externas o menús temáticos fuera del paquete base. En la Patagonia, el modelo se adapta al turismo de naturaleza con propuestas de trekking, pesca o avistaje incluidas en el plan de estadía.

La digitalización también transformó la experiencia del huésped. Los nuevos resorts integran aplicaciones móviles para reservas de actividades, control de consumos y check-in sin contacto. Algunos incluso incorporaron inteligencia artificial para sugerir experiencias personalizadas según el perfil del viajero. Esto permitió mejorar la eficiencia operativa y reducir tiempos de espera, dos factores clave en la satisfacción del cliente.
La sostenibilidad se volvió el eje central del nuevo modelo. Los complejos más avanzados en la región implementaron sistemas de gestión energética, eliminación de plásticos de un solo uso y acuerdos con productores locales para reducir la huella de carbono. En Argentina, varias cadenas trabajan con certificaciones internacionales de turismo responsable, especialmente en regiones como Misiones y Mendoza, donde la naturaleza es parte del atractivo principal.
En paralelo, la oferta de lujo también crece bajo el concepto “all exclusive”, donde la personalización y la privacidad reemplazan a la masividad. Suites con servicios de mayordomo, experiencias gastronómicas privadas y traslados en helicóptero o catamarán definen esta nueva categoría, destinada a un público de alto poder adquisitivo que busca exclusividad sin renunciar a la comodidad del formato todo incluido.
El modelo all inclusive va mucho más allá del sistema de comidas y bebidas, sino que se consolidó como una experiencia integral de hospitalidad. Su evolución demuestra que el turismo actual valora tanto la comodidad como la conexión con el entorno y la autenticidad.
Más allá del contexto global, en la Argentina constituye una tendencia promete consolidarse a corto plazo con nuevos proyectos en el litoral, Cuyo y la Patagonia, donde la combinación de paisaje, servicio y tecnología redefine el significado de viajar sin preocuparse por nada.










