Según datos oficiales publicados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el gasto promedio diario por turista fue de 108.982 pesos, con una baja real del 8,4% interanual que reflejó un perfil más prudente que ajustó consumos y priorizó actividades gratuitas o de menor costo. La estadía promedio fue de 2,6 noches, un 16,1% menor que en 2025, confirmando viajes más breves y con menor permanencia en destino.
El movimiento mostró dispersión territorial. En líneas generales, los destinos tradicionales y emergentes registraron buena actividad combinando propuestas religiosas, culturales, gastronómicas y de naturaleza. Esto les permitió sostener la actividad a partir del volumen de viajeros y la diversidad de experiencias disponibles en cada una de las diferente regiones.
Entre los polos más concurridos se destacaron la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche, Puerto Iguazú en Misiones, capitales provinciales como Salta y Mendoza, el tradicional balneario estival bonaerense de Mar del Plata, la cudad de Buenos Aires y la localidad entrerriana de Villa Elisa. En el norte argentino la agenda religiosa fue uno de los principales motores, especialmente en Jujuy, Tucumán y Salta.

En lo que va del año se celebraron tres fines de semana largos. En ese período viajaron 6.874.256 turistas y el gasto acumulado alcanzó 2.047.075 millones de pesos, consolidando al turismo como uno de los motores de las economías regionales aun en un escenario de consumo más medido.
La forma de elegir destino también mostró cambios. El 54% de los argentinos definió su viaje a partir de contenidos vistos en redes sociales, según un estudio de Booking.com, mientras que el 52% se inclinó por recomendaciones de familiares y amigos. Además, el 36% utilizó buscadores online y el 19% incorporó herramientas de inteligencia artificial para planificar.
El balance dejó una señal clara para el sector. Más viajeros, estadías más cortas y consumo controlado marcaron la Semana Santa 2026, en un escenario donde la articulación público-privada, la agenda cultural y la diversificación de propuestas permitieron sostener la actividad turística en todo el territorio nacional.










