La confirmación de la sede fue recibida con entusiasmo en Ciudad Victoria, ya que posiciona a Tamaulipas dentro del circuito internacional de debate sobre el futuro del turismo rural y su impacto en las comunidades. La Asociación Mexicana de Centros de Enseñanza Superior en Turismo y Gastronomía (AMESTUR) destacó que la elección responde a la riqueza cultural, natural y culinaria del estado mexicano, así como al compromiso académico de la UAT con la formación de profesionales en esta disciplina.
El director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Edy Izaguirre Treviño, subrayó que el congreso permitirá fortalecer la vinculación entre universidades, gobiernos y empresas, generando un espacio para el intercambio de experiencias y proyectos que impulsen el crecimiento de las economías locales.
El programa incluirá ponencias, presentaciones orales, exposiciones fotográficas y carteles académicos, abordando temas como sustentabilidad, innovación tecnológica, creatividad gastronómica y turismo comunitario. También se prevé la participación de estudiantes, investigadores y empresarios interesados en compartir estrategias para diversificar la oferta turística en México y América Latina.
México reafirmó su posición como potencia mundial del turismo gastronómico, con una oferta que trasciende el plato y se convierte en una experiencia cultural y emocional. Según la Secretaría de Turismo (Sectur), más del 35% de los visitantes extranjeros arriban atraídos por su cocina tradicional y contemporánea que fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2010.

El Congreso Internacional AMESTUR 2026 representa, además, una oportunidad para impulsar la economía regional, ya que se espera una importante afluencia de visitantes nacionales e internacionales. Con esta designación, Tamaulipas se consolida como un referente emergente del turismo rural y gastronómico, capaz de combinar conocimiento académico, identidad local y desarrollo sostenible en un evento de proyección global.
El turismo gastronómico en México ya no es solo una moda, sino un pilar cultural y económico que preserva la memoria de generaciones y al mismo tiempo impulsa el desarrollo regional. Cada plato no solo nutre, sino que cuenta una historia.










