La Ruta del Vino de Altura es uno de los productos turísticos más potentes de la provincia de Tucumán gracias a combinar los paisajes de los Valles Calchaquíes, identidad cultural y bodegas de creciente prestigio. Se trata de una propuesta que fortalece el enoturismo y amplía la oferta del norte argentino para viajeros nacionales como extranjeros.
El circuito fue recorrido por autoridades del Ente Tucumán Turismo, que trabajaron junto a productores y emprendedores para consolidar la experiencia turística, relevar servicios, analizar el flujo de visitantes y coordinar acciones de promoción conjunta, en una estrategia orientada a posicionar a la provincia como referencia nacional del vino de altura.
La iniciativa abarcó bodegas emblemáticas y nuevos emprendimientos de los Valles Calchaquíes, donde el diferencial no está solo en el producto final, sino en el contacto directo con el productor, la historia local y la experiencia integral que vive el visitante, desde la gastronomía regional hasta los rituales ancestrales ligados a la tierra.
Uno de los puntos destacados del recorrido fue la Bodega Comunitaria Los Amaicha, la primera de Latinoamérica gestionada por una comunidad originaria, donde el vino se elabora con levaduras nativas y en estrecho vínculo con la identidad ancestral del valle, reforzando el valor cultural que distingue a la ruta frente a otros destinos enoturísticos del país.
También sobresalió Vertientes Tintas, ubicada a más de 2.100 metros de altura, actualmente la bodega más elevada del circuito, que ofrece una experiencia que integra vinos de alta calidad, maridajes con gastronomía típica y prácticas simbólicas como la ofrenda a la Pachamama, elementos que enriquecen el relato turístico y fortalecen el sentido de pertenencia.
El relevamiento incluyó además bodegas en proceso de incorporación formal a la ruta, como Lazarillo y Fortaleza, que suman infraestructura, salas de degustación, propuestas gastronómicas y alojamiento, ampliando la capacidad receptiva y diversificando la oferta para estadías más prolongadas en el interior tucumano.

Durante la segunda jornada se visitaron bodegas ya consolidadas del circuito, cuyas etiquetas han sido premiadas a nivel nacional e internacional, y que incorporan prácticas de producción sustentable, energías renovables y una mirada integral del cuidado ambiental, alineada con las nuevas demandas del turismo responsable.
La agenda se completó con un acuerdo de integración regional con Santa María, en Catamarca, para avanzar en el Corredor de los Valles Místicos Calchaquí–Yokavil, una propuesta interprovincial que busca unir bodegas, paisajes y cultura a través de la Ruta 307, reforzando al turismo como motor de desarrollo económico, identidad territorial y crecimiento sostenible en el Norte Argentino.
En la Argentina, el enoturismo capta a 1.689.589 personas congregando a 1.148.604 en la provincia de Mendoza que tiene 245 bodegas, de las cuales, 146 explotan esta modalidad turística.
Gracias a las bodegas y productores en Sierras Chicas y Norte, Calamuchita, Traslasierra y Punilla, la provincia de Córdoba trepó al tercer puesto del ranking argentino de enoturismo que lidera Mendoza escoltada por el binomio de Salta y Jujuy.










