Según datos oficiales del Observatorio Argentino de Turismo, durante el último fin de semana largo de carnaval más de 3,5 millones de personas viajaron por el país. Así se generó un impacto económico positivo que superó los 270.000 millones de pesos. Para este año, las proyecciones indican un crecimiento del 10% gracias a nuevas políticas de promoción sumado a la recuperación del consumo en destinos emergentes.
Gualeguaychú, el emblema nacional
En Entre Ríos, el Carnaval del País volverá a desplegar su magia en el corsódromo de Gualeguaychú, donde miles de turistas llegan cada año atraídos por los trajes, la música y la competencia entre comparsas. Con más de 1.000 artistas en escena, el espectáculo combina creatividad, ritmo y pasión, y se ha consolidado como el más importante de Sudamérica después del de Río de Janeiro.
Corrientes, capital nacional del carnaval
La ciudad de Corrientes, reconocida oficialmente como Capital Nacional del Carnaval, combina tradición e innovación. Sus desfiles en el corsódromo Nolo Alías atraen visitantes de todo el país y del extranjero. Además, los bailes barriales y las peñas populares mantienen viva la esencia de una celebración que forma parte del patrimonio cultural correntino.
Las comparsas como Ará Berá y Sapucay hacen del carnaval correntino una experiencia inolvidable. Este carnaval combina samba, luces y trajes elaborados como tres marcas registradas de la festividad correntina.

Los carnavales del norte: identidad y tradición
En Jujuy, Salta y La Rioja, el carnaval se vive con un espíritu distinto: misticismo, coplas y rituales ancestrales se mezclan con la música y la danza. En el norte jujeño, el Desentierro del Diablo en la Quebrada de Humahuaca marca el inicio de la fiesta, mientras en La Rioja el legendario Chaya convoca a miles de peregrinos para cantar, bailar y arrojar harina como símbolo de unión y amistad.
El carnaval porteño y su par bonaerense
En Buenos Aires, más de cien murgas saldrán a las calles con sus bombos y redoblantes, recuperando la alegría barrial que caracteriza al carnaval porteño. Al mismo tiempo, en la Costa Atlántica, ciudades bonaerenses como Lincoln, Dolores y 25 de Mayo ofrecerán corsos y espectáculos gratuitos que atraen tanto a turistas jóvenes como a familias completas.
El carnaval argentino no solo es una celebración popular, sino también una fuente clave de desarrollo turístico y económico. En muchos municipios, los ingresos generados durante febrero representan más del 30% de la facturación anual del sector hotelero y gastronómico. Además, las provincias trabajan en estrategias sostenibles para preservar el valor cultural de la fiesta y potenciar su proyección internacional.
De norte a sur, el país se prepara para recibir visitantes con una misma consigna: bailar, cantar y celebrar la diversidad cultural argentina bajo el brillo del carnaval.










