Rusia multiplicaría por siete la llegada de turistas chinos al Extremo Oriente
Martes, 10 Marzo 2026 13:30

Rusia multiplicaría por siete la llegada de turistas chinos al Extremo Oriente Foto: Vecteezy

El gobierno ruso anunció un ambicioso plan para aumentar el flujo de turistas procedentes de China hasta 5,5 millones de personas en 2030, con el objetivo de que el Extremo Oriente reciba 1,8 millones de visitantes, siete veces más que en la actualidad. La estrategia, presentada por el ministro de Desarrollo Económico, Maxim Reshetnikov, busca consolidar la región como uno de los principales polos turísticos del país.

El número de vuelos directos entre China y el Extremo Oriente se incrementará de 50 a 350 por semana, acompañando un amplio programa de inversión en infraestructura. El plan incluye la modernización de pasos fronterizos terrestres, aeropuertos y la construcción de 19.000 nuevas habitaciones hoteleras, junto con complejos turísticos y estaciones de esquí que generarán miles de empleos locales.

La flexibilización del régimen de visados y el fortalecimiento de la infraestructura abrirán un flujo turístico estable desde los países de Asia-Pacífico”, afirmó Reshetnikov. Desde septiembre, China mantiene un régimen experimental sin visado para ciudadanos rusos, medida que Moscú replicó desde el 1 de diciembre de 2025 hasta septiembre de 2026 para los viajeros chinos, facilitando la movilidad bilateral.

La política de cielos abiertos y la cooperación diplomática entre ambos países refuerzan una tendencia regional que también involucra a otros miembros del bloque BRICS, decididos a potenciar el turismo como motor de desarrollo. En ese marco, Irán y Omán anunciaron nuevas rutas aéreas y ferias conjuntas, mientras Brasil presentó su “Ruta futbolística del MERCOSUR”, que recorrerá estadios y museos deportivos de Sudamérica.

El plan ruso para el Lejano Oriente combina integración regional y desarrollo sostenible. Con 7,4 millones de viajes previstos para 2030 en toda la zona, las autoridades apuestan por diversificar la oferta turística más allá de Moscú y San Petersburgo, impulsando destinos con potencial natural, cultural y deportivo.

Además, Egipto también avanza en medidas de facilitación migratoria mediante visados electrónicos y de emergencia en todos sus aeropuertos para 2026, reflejando una tendencia global hacia la simplificación de trámites y la conectividad inteligente.

Con esta iniciativa, Rusia intenta reposicionar su frontera oriental como una nueva puerta de entrada para el turismo asiático, generando una red económica que unirá a China, el Pacífico ruso y los países del BRICS en una estrategia común de crecimiento turístico y cooperación internacional. 

Estas medidas son parte del trabajo gubernamental para recuperar y expandir la presencia de Rusia en la industria mundial de los viajes, haciendo hincapié en la rica oferta cultural y las mejoras en la infraestructura turística para atraer a una audiencia global más amplia y diversa.

La crisis turística desatada por la pandemia de Covid-19 se agravó aún más cuando el presidente Putin lanzó la guerra contra Ucrania que derivó en una serie de sanciones económicas en su contra como suspensión de vuelos y visados por parte de las principales potencias de Occidente.

A fines de agosto pasado, el titular de la legislatura moscovita lanzó un advertencia que encendió las alarmas del viejo continente. Viacheslav Volodin, titular de la Duma de Rusia, anunció que la Unión Europea perdería 21.000 millones de euros si prohíbe que sus compatriotas ingresen a cualquiera de los veintisiete países que integran esta comunidad política como sanción económica por la invasión militar a Ucrania ordenada por el presidente Vladimir Putin.

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