En un esfuerzo por gestionar el flujo de turistas y preservar su patrimonio cultural, el parque arqueológico italiano de Pompeya estableció un límite máximo de 20.000 visitantes diarios para garantizar la sostenibilidad pese a que disminuirá los ingresos de divisas de este destino que, después del Coliseo de Roma, es el segundo sitio más visitado de esta nación europea.