Este esfuerzo es impulsado por el Consejo Mixto de Turismo que trabaja en colaboración con bodegas locales y empresarios turísticos para desarrollar rutas del vino que resalten la riqueza vitivinícola de la zona. La decisión de fortalecer el enoturismo responde a la creciente demanda de experiencias únicas y educativas en el mundo del vino.
Las bodegas entrerrianas están viendo un nuevo horizonte donde la combinación de paisajes idóneos y clima propicio brinda un entorno ideal para el cultivo de la vid. Este entorno no solo contribuye a la producción de vinos de calidad sino que también crea un marco perfecto para experiencias turísticas inolvidables. Las rutas del vino que se están diseñando ofrecen recorridos que invitan a los visitantes a conocer el proceso de vinificación, disfrutar de degustaciones y sumergirse en la cultura del vino local.
Representante del Consejo Mixto de Turismo, Fernando Zubillaga opinó que el enoturismo se tornó una “estrategia clave” para el posicionamiento de Gualeguaychú en el mapa turístico argentino. Esta región, conocida por su belleza natural y su rica historia cultural, busca atraer tanto a turistas locales como internacionales que buscan disfrutar de actividades enoturísticas diversas. “Estamos trabajando para que Gualeguaychú sea sinónimo de vino de calidad y turismo de excelencia"” afirmó Zubillaga.
Este esfuerzo beneficia a las bodegas aunque al mismo tiempo impulsa el desarrollo económico de toda la región. El enoturismo genera empleo y fomenta el consumo de productos locales, creando un círculo virtuoso que beneficia a múltiples sectores de la comunidad. Las experiencias enoturísticas han demostrado ser un catalizador para el crecimiento, facilitando la colaboración entre productores, restauradores y artesanos.
Las bodegas de Gualeguaychú están preparadas para ofrecer una amplia gama de experiencias. Desde visitas guiadas hasta talleres de cata y gastronomía, el potencial es inmenso. Los turistas pueden disfrutar de un día completo explorando la vinificación, seguido de una comida pareada con vinos de la zona, creando memorias imborrables. Esta diversidad asegurará que tanto los amantes del vino como los nuevos curiosos encuentren algo especial en su visita.
Además, el enoturismo promueve la sostenibilidad, un aspecto cada vez más valorado por los viajeros. Con un enfoque en prácticas agrícolas responsables y la preservación del entorno natural, Gualeguaychú se posiciona como un destino consciente que atrae a un nicho creciente de turistas preocupados por el medio ambiente y la sostenibilidad.
Gualeguaychú tiene cinco viñedos, tres de ellos están situados en el ejido de la ciudad dado que uno se ubica en la zona de El Potrero mientras el otro se encuentra en Urdinarrain. Salvo dos que son industriales, el resto de estos establecimientos son artesanales con una producción limitada de vinos premium.