El desempeño del sector mostró una dinámica particular. A pesar de una caída del 9,5% en la cantidad de viajeros, la ocupación de plazas aumentó hasta el 31,1%, superando los niveles del mismo período del año anterior.
La clave estuvo en el cambio de comportamiento del visitante. La estadía promedio se extendió a 1,3 noches por huésped, compensando la menor afluencia, con un mayor protagonismo de turistas internacionales y viajeros por motivos laborales.
El turismo corporativo sostuvo la actividad. El 41% de los visitantes se alojó por negocios, seguido por un 24% por ocio y un 16% por salud, consolidando a este segmento como eje de la demanda hotelera local.
El origen de los turistas mantuvo su perfil tradicional. La provincia de Buenos Aires y la capital argentina concentraron la mayor emisión de visitantes, mientras el sector observa con cautela el impacto de las tarifas y la evolución de la inversión futura.










