La actividad se desarrolla en el hábitat natural de la especie. Los visitantes ingresan al mar en zonas como la Bahía San Antonio, donde los lobos marinos de un pelo descansan y se desplazan libremente, permitiendo una interacción basada en la observación sin intervención .
El ingreso al agua requiere preparación previa obligatoria. Los participantes reciben capacitación teórica y práctica, incluyendo entrenamiento en pileta y uso de equipo, en línea con la normativa de la Prefectura Naval Argentina que regula este tipo de actividades .
El protocolo ambiental es central en la experiencia. Está prohibido tocar a los animales y se prioriza una conducta pasiva, donde los lobos marinos pueden acercarse por curiosidad, garantizando así el respeto por la fauna y la sostenibilidad del entorno .
El impacto turístico apunta a diversificar la oferta. Esta propuesta suma valor a un destino tradicional de playa, incorporando experiencias de naturaleza que fortalecen su posicionamiento, en un contexto donde los viajeros buscan actividades auténticas y responsables.









