La estrategia de la compañía marcó una diferencia en el mercado. Arajet ingresó con un modelo de “alto valor”, combinando tarifas competitivas con una propuesta de servicio eficiente orientada al volumen de pasajeros.
El impacto en precios fue inmediato. Las tarifas se ubicaron entre un 15% y un 20% por debajo de la competencia, generando un incentivo directo para el turismo emisivo y receptivo.
La respuesta del mercado confirmó la demanda. Antes del inicio de operaciones, los vuelos ya registraron un 80% de ocupación, anticipando un fuerte interés del público mendocino y regional.
La conectividad proyectó un alcance internacional más amplio. A través de los hubs en República Dominicana, la ruta conectó a Mendoza con destinos del Caribe, Centroamérica y Norteamérica, ampliando el mapa de oportunidades turísticas y comerciales.
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La frecuencia de vuelos acompañó el crecimiento. El servicio empezó con tres frecuencias semanales y esscaló a cuatro en junio gracias a la demanda de la temporada invernal.
El movimiento se inscribió en una estrategia mayor. La aerolínea proyectó cerrar 2026 con cerca de treinta frecuencias semanales en Argentina, consolidando al país como un mercado clave en su expansión.
El avance confirmó una tendencia estructural del sector. La competencia aérea y la mejora en conectividad redefinen destinos, y Mendoza se posiciona como puerta de entrada internacional con capacidad para atraer turismo, inversiones y nuevas rutas globales.
A nivel provincial, Mendoza recibe un promedio de 1,2 millones de visitantes en sus 205 bodegas abiertas al turismo, lo que representa más del 50% del turismo del vino en Argentina.






