Esta disminución confirmada oficialmente por el Ministerio de Turismo ecuatoriano afecta a la economia nacional ya que la industria de los viajes es un pilar relevante del Producto Bruto Interno (PBI). Actores clave de la industria comienzan a expresar su preocupación ante las repercusiones que este fenómeno podría tener en la estabilidad del sector en el futuro cercano.
Los expertos coinciden en que los problemas de seguridad han llevado a que muchos viajeros reconsideren sus planes de visita. Las noticias de conflictos armados y situaciones de riesgo se difunden rápidamente y generan una percepción negativa del destino. Este efecto no solo perjudica a los operadores turísticos y a las agencias de viajes, sino que también impacta a un gran número de profesionales dedicados al sector.
El turismo en Ecuador ha sido golpeado por varias crisis a lo largo de los últimos años. Desde el devastador terremoto que ocurrió hace casi una década, hasta la reciente violencia relacionada con las bandas criminales, los operadores turísticos no han podido recuperar la estabilidad.
El aumento de la delincuencia tuvo un impacto devastador en la imagen de Ecuador como destino turístico. La tasa de homicidios alcanzó las 46,5 personas por cada 100.000 habitantes en 2024, un incremento alarmante en comparación con los niveles de 2018, cuando la tasa era ocho veces menor. Este panorama de inseguridad ha desalentado a los turistas extranjeros, quienes buscan destinos más seguros para sus vacaciones.
A pesar de esta situación desafiante, hay espacios para la esperanza. Las iniciativas del gobierno ecuatoriano para mejorar la seguridad y promover el turismo sostenible han comenzado a tomar forma. Se han lanzado campañas de concienciación y se han implementado estrategias para atraer a aquellos que buscan experiencias auténticas y seguras en el país. Sin embargo, la ejecución efectiva de estas políticas será clave para restaurar la confianza de los viajeros.
Los profesionales del turismo argentino, en particular, pueden jugar un papel fundamental en esta reactivación. Establecer alianzas estratégicas con operadores ecuatorianos podría abrir nuevas oportunidades de negocio y facilitar un intercambio cultural enriquecedor. En este sentido, es primordial comunicar de manera efectiva las medidas de seguridad implementadas para mitigar los riesgos asociados.
Por otra parte, el turismo interno también presenta una oportunidad valiosa. Animar a los residentes a explorar las maravillas de su propio país puede generar movimiento y contribuir a estabilizar la economía, mientras se trabaja en la mejora de la percepción externa. Este enfoque dual podría no solo ayudar a soportar la crisis actual, sino también a sentar las bases para un futuro más robusto.
El presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de Ecuador (Fenacaptur), Holbach Muñetón, manifestó que el escenario actual es grave por la falta de confianza de los turistas tras el toque de queda e inseguridad reinante.
En materia de turismo receptivo, Ecuador trabaja para recibir 1,8 millones de visitantes extranjeros a lo largo de 2024 que se convertiría en un nuevo récord nacional de llegadas internacionales.