Elaborado en base a las reseñas online de 8.403 usuarios de los cinco continentes, este informe reveló que volver a un destino no se límita únicamente a una buena experiencia sino a una conexión emocional profunda con el lugar.
En ese sentido, la centroamericana Costa Rica lideró el ranking global gracias a su modelo de turismo sostenible, su biodiversidad y la posibilidad de combinar naturaleza, aventura y descanso en un mismo viaje.
En segundo lugar se ubicó Italia, donde la riqueza cultural, la gastronomía y la diversidad regional convierten cada regreso en una experiencia distinta. Desde ciudades históricas hasta pequeños pueblos, el país ofrece múltiples capas de descubrimiento para el viajero recurrente.
El tercer puesto fue para Japón, un destino que se destacó por el equilibrio entre innovación tecnológica y tradiciones milenarias, generando una experiencia única que invita a regresar para seguir explorando su identidad cultural.

En la continuidad del ranking aparecen Reino Unido y Portugal. El primero sobresale por su patrimonio cultural, música y arquitectura, mientras que el segundo consolida su atractivo con hospitalidad, gastronomía y vinos.
Más atrás se posicionó Emiratos Árabes Unidos, impulsado por el turismo de lujo y su infraestructura futurista, junto a India, que atrae por su intensidad cultural, espiritualidad y diversidad de experiencias.
El ranking se completó con Nueva Zelanda, Irlanda e Islandia, destinos donde la naturaleza domina la experiencia turística y refuerza la idea de que un solo viaje no alcanza para conocerlos en profundidad.
El estudio confirmó una tendencia estructural del turismo global: los viajeros priorizan cada vez más experiencias memorables y auténticas por sobre el consumo superficial, consolidando un cambio de paradigma donde la emoción y la conexión con el destino definen la decisión de volver.






