Después de años marcados por la incertidumbre económica, estos últimos doce meses dejaron un dato revelador: los argentinos volvieron a viajar por el país. La recuperación del poder adquisitivo, la estabilidad cambiaria y las facilidades de pago impulsaron un repunte del turismo nacional que no se veía desde antes de la pandemia de Covid-19.
La tendencia fue confirmada por Paula Cristi, country manager de Despegar para Argentina y Uruguay, quien destacó que el movimiento interno creció un 30% interanual. Pero más allá de los números de la plataforma, la ejecutiva subrayó un fenómeno más profundo: “Los argentinos están volviendo a elegir el turismo de cercanía, con más planificación, más previsión y una mirada distinta sobre lo que significa viajar”, señaló durante una entrevista concedida a nuestros colegas de Bloomberg Línea.
El comportamiento del viajero local cambió. Si en otros años la decisión de vacacionar se tomaba sobre la marcha, hoy las familias planifican con mayor anticipación, aprovechan promociones y buscan experiencias integrales.
Con relación a esta tendencia, Cristi lo atribuyó a una combinación de factores: “La estabilidad macroeconómica permitió volver a proyectar. Ya no hay esa ansiedad de comprar de un día para otro por miedo a los precios o al dólar. Ahora se puede elegir con tiempo, comparar y pensar en la experiencia completa”.
Según los registros de las agencias y operadores turísticos, los destinos más buscados en 2025 fueron Bariloche, Iguazú, Mendoza y Salta, con un marcado crecimiento en escapadas cortas y viajes familiares. Las ciudades con vuelos directos desde Buenos Aires y Córdoba también vieron un repunte, lo que fortaleció las economías regionales y reactivó la hotelería intermedia, especialmente en provincias del norte y la Patagonia.

Cristi explicó que este movimiento se refleja también en el tipo de servicios que se contratan. Los paquetes que combinan alojamiento, transporte y actividades crecieron 80% en destinos nacionales, y los viajeros valoran la comodidad de tener todo resuelto desde un mismo lugar. “El turismo interno se volvió más experiencial: ya no se busca sólo descansar, sino conocer, degustar, recorrer y compartir”, sostuvo.
El fenómeno también impactó en la estacionalidad. Mientras los viajes internacionales se concentraron en verano, el turismo interno mantuvo un flujo sostenido durante todo el año, con picos en fines de semana largos y feriados puente. En destinos como San Martín de los Andes o el Valle de Calamuchita, los operadores registraron ocupaciones récord incluso en temporada baja.
La ejecutiva de Despegar subrayó que la digitalización y las cuotas sin interés jugaron un papel clave: “El argentino aprendió a usar la tecnología para organizar sus vacaciones. Hoy reserva por anticipado y distribuye el gasto. Eso permite viajar más, aunque sea por menos días, y hacerlo varias veces al año”.
Mirando hacia adelante, Cristi se mostró optimista al afirma que “el turismo interno se consolidó como un motor de crecimiento real cuando la economía da un respiro, la gente vuelve a viajar, y eso se siente en cada rincón del país”.
Detrás de cada cifra hay una señal clara: el turismo doméstico ya no es un plan de emergencia frente a las restricciones externas, sino una elección consciente y sostenida. Argentina volvió a ser destino de los argentinos.










