En el estado de Victoria, Bells Beach mantuvo su mística como uno de los escenarios históricos del surf profesional. Allí se disputaron competencias internacionales y se reunieron generaciones de riders atraídos por olas potentes, paisajes agrestes y un entorno natural impactante frente al océano austral. Otro destino que ganó protagonismo fue Byron Bay, famoso por su ambiente relajado, cafés frente al mar y escuelas de surf. Allí, viajeros de todo el mundo encontraron un estilo de vida surfero asociado al bienestar, la música, la gastronomía saludable y el contacto permanente con la naturaleza.
En la costa oeste, Margaret River ofreció algunas de las olas más desafiantes del país. Esta región alterna surf de alto nivel con viñedos, rutas panorámicas y parques naturales, generando una experiencia muy valorada por quienes buscaban aventura y turismo premium en un mismo viaje. Las playas de Noosa Heads también se destacan entre principiantes y surfistas intermedios debido a sus aguas más amigables y paisajes tropicales. La posibilidad de surfear durante gran parte del año convirtió a Australia en un destino atractivo incluso fuera de las temporadas tradicionales de vacaciones.










