El fenómeno se desarrolló en un entorno singular, donde las aguas hipersalinas del lago generaron un hábitat ideal para estas aves, dando lugar a la segunda colonia más grande de América.
El paisaje combina naturaleza e historia, ya que el lago cubrió al antiguo pueblo turístico tras una inundación, creando un escenario donde ruinas, árboles petrificados y extensiones salinas conforman una postal única en el país.
Las condiciones del ecosistema favorecieron la presencia del flamenco austral, cuya alimentación basada en pequeños crustáceos explica su característico color rosado y su permanencia en la región.

Durante todo el año, la Secretaría de Turismo local organizó visitas guiadas junto a guardaparques, lo que permitió acercar a turistas y grupos educativos a una experiencia de observación responsable y en contacto directo con la fauna.
El recorrido incluyó pasarelas y sectores de baja profundidad, desde donde se pudo observar bandadas en vuelo, alimentación y descanso, consolidando una propuesta de turismo de naturaleza con alto valor educativo y ambiental.
El valor del ecosistema también se reflejó en la conmemoración del Día del Flamenco, que se celebra cada 29 de agosto en el distrito, lo que refuerza la importancia del sitio como uno de los principales espacios de nidificación del continente.
Con este posicionamiento, Carhué avanzó en la valorización de su patrimonio natural, en un contexto donde el turismo de avistaje y la conservación ambiental se consolidan como ejes clave del desarrollo turístico sostenible.






