Capital de Vietnam, la ciudad de Hanói tiene una angosta calle atravesada por una vía férrea que se transformó en una de las atracciones más virales del sudeste asiático porque un tren colonial pasa a centímetros de turistas que buscan una foto perfecta mientras el barrio disfruta de la bonanza económica pese al riesgo de accidentes.
La llamada “Calle del Tren” —ubicada en el casco antiguo de Hanói— es hoy un fenómeno turístico mundial. Cada día, miles de visitantes se reúnen para presenciar el paso de un convoy centenario que atraviesa un corredor estrechísimo flanqueado por cafeterías, balcones y cámaras listas para registrar el instante exacto en que el tren roza las paredes.
El atractivo, impulsado por Instagram y TikTok, revitalizó por completo un barrio que hasta hace pocos años era marginal. Donde antes había viviendas precarias, hoy hay cafés decorados con faroles, banderas vietnamitas y carteles multilingües que invitan a vivir “la experiencia del tren”. Los comerciantes aseguran que el turismo trajo limpieza, seguridad y empleo, aunque las autoridades locales insisten en los riesgos de mantener abierta una atracción tan peligrosa.
Cuando el tren se aproxima, los dueños de los bares interrumpen las conversaciones, retiran mesas y sillas, y piden a los turistas que se peguen a la pared. “No es peligroso, siempre nos indican exactamente dónde pararnos”, explicó la visitante eslovaca Maria Morikova, mientras otra turista, Helena Bizonova, reconoció que sintió “una descarga de adrenalina indescriptible” al ver pasar el tren a centímetros de su cuerpo.

La línea ferroviaria fue construida por Francia a comienzos del siglo XX, durante el período colonial de Indochina, y aún hoy pertenece a la empresa estatal Vietnam Railways, que la mantiene operativa para trenes de carga y pasajeros. Aunque parte de la infraestructura fue dañada durante la guerra de Vietnam, su trazado urbano sobrevivió y se convirtió en una reliquia viva del pasado ferroviario del país.
El gobierno vietnamita, que proyecta una inversión de 67.000 millones de dólares en un futuro tren de alta velocidad entre Hanói y Ciudad Ho Chi Minh, ha advertido varias veces sobre la posibilidad de cerrar la Calle del Tren por motivos de seguridad, pero los intentos de clausura encontraron fuerte resistencia social. Para los vecinos, el turismo se volvió sinónimo de progreso. “Es nuestra identidad, algo único que no debería desaparecer”, sostuvo Nguyen Le Trang, un visitante del sur del país.
Mientras tanto, la calle continúa abierta y su fama crece cada día. Lo que comenzó como un rincón peligroso y olvidado, hoy es una de las postales más fotografiadas de Vietnam, donde tradición, adrenalina y controversia conviven al ritmo del tren que pasa rozando los sueños —y los teléfonos— de miles de viajeros.
Como consejos gourmet para quienes arriben a Vietnam, los visitantes extranjeros podrán disfrutar de los platos típicos como el Pho Bo, una sopa de fideos de arroz con carne de res.










